El Sindrome de Tourette

El síndrome de Tourette (ST), es un trastorno neurológico caracterizado por la presencia de tics motores y vocálicos: que son movimientos involuntarios, rápidos y súbitos, que ocurren en forma repetida.

Estos tics no necesariamente se presentan al mismo tiempo, ocurren por lo menos dos o más tics motores y al menos un tic vocal. Se presentan muchas veces al día en forma consecutiva, casi todos los días, por lo menos durante un año.

Los tics pueden cambiar periódicamente de tipo, localización, frecuencia y severidad pudiendo en ocasiones desaparecer por semanas o meses. El inicio de los tics aproximadamente es antes de los 18 años.

Los tics pueden ser reprimidos en períodos de segundos, minutos y horas incluso, pero esto suele aumentar la severidad de los tics que vienen luego.

Quienes presentan tics, aprenden a emitirlos en lugares privados, después de haberlos reprimido en el colegio por ejemplo.

Si la persona está ansiosa, tensa o estresada, los tics aumentarán y disminuyen con la relajación o en la concentración de alguna actividad que le guste, por ello es importante saber qué tipo de actividad tal como el deporte, la musica, pintura, etc, podría ser como fuente de relax.

El ST a veces no viene solo, sino que la persona además puede presentar el Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en cualquiera de sus formas y también puede tener el TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo).

Sugerencias para los padres y maestros para afrontar los tics:

– Los maestros deben ser modelos positivos, es decir reaccionar a los tics con aceptación, tolerancia, paciencia; no con molestia ni fastidio, ya que va a depender mucho de esta reacción, la respuesta de los compañeros en general.

– Tratar de identificar cuáles son las fuentes o causas que le generan ansiedad, estrés y por lo tanto tics.

– Diferencias las conductas que obedecen estrictamente al cuadro de tics, con conductas inadecuadas y aprendidas, ya que se puede establecer límites disciplinarios. Por ejemplo: “estos son tus tics y por lo tanto estos otros comportamientos serán tratados con las mismas reglas que se aplican a los otros niños”.

– Intentar no prestar atención a la intrusión que ocasionan los tics, sean motores o vocálicos.

– Proporcionar un espacio donde el niño con ST pueda huir si lo necesita, ya que los tics pueden ser reprimidos en público por cierto período de tiempo, sin embargo eventualmente tendrán que ser expresados.

– No debemos sentir lástima por las personas que sufren el ST. Debemos de ayudarlos a manejar el trastorno, desarrollando en ellos una actitud positiva, a aceptar sus síntomas y a aprender a vivir sus vidas y hacerla parte de él.

– Ayudarlos a que sientan amor propio y confianza, al igual que un adecuado sentido del humor.

– El mal comportamiento que no caiga en la categoría de los tics, debe tener las mismas consecuencias que las de cualquier otro niño, es decir, puede ser “castigado”.

– Crear espacios de apoyo tanto para la persona que presenta el ST como para los familiares.

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