Afrontando una crisis Existencial 

Por lo menos una vez en la vida, las personas pasamos por una crisis existencial, en donde nos hacemos miles de preguntas que a veces no tienen respuestas. Puede que la persona se sienta agobiada por no saber cómo actuar o no saber qué hacer, sobretodo cuando se piensa en todas las áreas de la vida.

A veces resulta que nada parece tener sentido. No se sabe por dónde empezar ni a dónde ir. Cuando ocurre ésto, lo mejor es hacer un alto en el camino. No pensar en nada, ni hacer nada. Esto se convierte en el primer camino para recuperar el equilibrio.

Tenemos que estar convencidos que lo que nos está pasando, sea lo que sea, siempre tiene un propósito, sólo que en estos momentos es difícil darte cuenta porque piensas en muchas cosas a la vez. Todo lo que estés pasando, al final te llevará al camino correcto. 

Las personas solemos cometer errores, como seres humanos, somos imperfectos y vamos aprendiendo de las experiencias que nos toca vivir. Dudamos, fallamos y podemos quedarnos sin hacer nada porque no sabemos por dónde empezar. Cuando nos quedamos paralizados, nos invade el miedo, miedo al cambio, a lo desconocido, miedo a perdernos y no encontrar el camino de regreso.

Van a aparecer muchas emociones, la mayoría de ellas malas como la ira, la tristeza, la ansiedad. Debemos dejarlas salir. No es malo que aparezcan, lo malo es que se queden por mucho tiempo. No te lastimes juzgándote,  no te critiques, no tomes decisiones aún, sólo obsérvate.

Hay tantas cosas por conseguir y en el silencio puedes encontrar la forma. En silencio se escuchan las salidas, si te detienes a escuchar, lo lograrás. Deja que tú mente se vacíe de todo. De esta manera se podrá recuperar y llenar cada camino y optar y elegir por el mejor.

Es normal que a veces sucedan estas cosas y si lo llevamos por el lado positivo, nos daremos cuenta que fue necesario que pase. Para poder dar paso a lo nuevo. 

Cuando tomas las riendas de tu vida, te das cuenta que NADIE ni NADA puede hacer más por tu bienestar que TU mismo. Asume la responsabilidad de salir adelante, deja de esperar que otros carguen contigo y decide hacer cuanto sea necesario para lograr lo que deseas y disfrutar más. Este es el camino para sentirte mejor en tu propia compañía.

 

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